miércoles, 27 de abril de 2016

El mito de la cucaracha voladora

Hace muchos años, largos años he de decir, las cucharachas no caminaban, volaban. No había cucaracha en tierra. Por eso, la mayoría en los meses de verano, usaba sombreros y pañuelos. Era su defensa contra ellas. Pero no eran tan asquerosas. Eran realmente encantadoras, tenían colores por doquier.
Cucharacha voladora, trae tus patas a la tierra. Eres ser de los árboles, no de las gaviotas. Ven, cucharacha tímida, y cuéntame tu historia. Cuentame de aquella vez en la que tu sombra fue más grande que cualquiera, y tus fieles eran recompensados. Cucharacha pequeña e insulsa, no te percataste que volabas más alto de lo que en realidad podías? Vuelve a la tierra madre, querida. Dejate de locuras en avionetas, ni fantasmas de fantasía. Todo lo que sube, baja: y si está arriba, pronto ha de caer.
Así, la tierra convenció a las cucharachas de que se quedaran en ella. De vez en cuando nos cruzamos con alguna cucharacha rebelde, pero sabemos que pronto caera derrotada.

- Lara Ancarola